Este verano, Alicia se convirtió en una de las protagonistas del Carnaval de Jujuy. Su atuendo de capa clara y pollera blanca de tul, acompañado por su corona de flores y cuernos claros como el alba con puntas de aguayo y cascabel, contrastaron con la pintura multicolor de cada uno de los viajeros que se encontraron en el norte del país para celebrar las fiestas del sol. Por eso, desconocidos se acercaron a pedirle fotos. A ella y a sus 14 amigas, que habían decidido trasladarse desde Tucumán hasta los cerros de colores para celebrar el fin de la soltería.

Una década atrás, los albores del Capac Raymi, la fiesta que celebra al sol, fueron testigos y cimiento de un vínculo que perduraría en los años y que volvería siempre al lugar que lo vio nacer. Las sayas y sambas, el talco y la Saratoga formaron parte del combo que vio solidificarse las partículas de arcilla de dos muñecos de carnaval que unieron lazos para la posteridad. Hace diez años, una amistad mutó en algo más profundo y comprometido y se convirtió en un vínculo de proyecto en común.

Alicia Ibarra tiene 34 años –al igual que su pareja, Patricio Martino– y lleva no sólo en el alma el espíritu del carnaval. La fiesta de barro y espuma ahora quedó marcada en su historia o, en realidad, viene marcándola desde hace años, porque fue en 2016, en Humahuaca, cuando se dio cuenta de que estaba enamorada de uno de sus amigos mientras se encontraban en el mismo festejo. “Éramos más jóvenes, con esa mezcla de entusiasmo y libertad que te dan los primeros años de amor”, recuerda sobre el momento que los unió. Compartir guitarreadas entre carpas, fogones y el aire libre añadió algo de magia a los días que compartieron. “Uno de esos días caminamos hasta una pequeña montañita y quedamos en silencio mirando el paisaje. Fue de esos momentos en los que sentís que estás exactamente donde querés y debés estar”, dice.

El carnaval como norte para la industria turística

En 2025 surgió una oportunidad única para los dos: el casamiento de una pareja cercana en Alemania, con posterior Eurotrip entre amigos. Sus almas viajeras supieron de inmediato que era una ocasión que no podían perderse y decidieron poner a la venta el auto que tenían para costear los gastos de la aventura. Alicia tenía un sueño. Además de adorar viajar, deseaba desde pequeña conocer la “Ciudad de las Luces”, por lo que París estuvo incluida en el itinerario desde un principio. Con unos amigos como cómplices y un anillo guardado en rincones secretos, Patricio se puso de rodilla frente a la torre Eiffel para proponerle matrimonio. “Fue un momento hermoso. Lloré muchísimo. Esperó para poder pedirme casamiento en el lugar indicado, y así eligió ese escenario para uno de los momentos más importantes de nuestra vida”, cuenta Alicia.

Despedida de soltera en el carnaval

La idea fue suya desde el principio. Alicia fue siempre consciente de que el carnaval funcionó como el Cupido que la unió a su futuro marido y por eso propuso a sus amigas unir rituales en el mismo lugar y hacer su despedida de soltera en Jujuy este febrero. Como fiesta por excelencia de júbilo y diversión, el carnaval norteño se planteó como el momento para volver a vivir un episodio trascendental en su historia.

“Todas estuvieron de acuerdo en que debía hacerse en un lugar que yo amara”, cuenta Alicia. La organización empezó en agosto del año pasado y, en diciembre, lo tuvieron listo y decidido. Sus amigas organizaron todo. Desde comida y hospedaje, hasta decoración y diversión. No pasaron desapercibidos los vestidos de soltera, porque el grupo ideó tres atuendos diferentes para que Alicia pudiera intercambiar una vez que los anteriores se hubieran llenado de pintura y otros brebajes del carnaval. “Fue emocionante ver cuánto amor pusieron; incluso las que no pudieron viajar participaron desde lejos”, agrega. Pero también cuenta que habrá una segunda despedida de soltera para quienes no hayan podido participar del viaje. “Tengo complejo de Roberto Carlos”, reconoce entre risas.

AMOR. Alicia y Patricio, comprometidos con la Torre Eiffel de testigo. asdfasdfasdf

“Este carnaval pierde a una soltera”, decía en la espalda la remera de uno de los cambios que vistió Alicia en Humahuaca. Aunque la leyenda es cierta, también es cierto que el carnaval ya ganó, hace 10 años, una historia de amor y una futura familia de eternos enamorados. Es que la fiesta del Rey Momo, poco a poco se convirtió en un ritual para ellos. Un año, incluso, hicieron la travesía hasta Jujuy en moto. “Llevás lo justo, sentís el viento, los colores, los aromas. Es como si fueras parte del paisaje. Eso sí: sufrimos bastante el frío de la puna, porque no pudimos llevar muchas cosas para abrigarnos. Pero aún así lo disfrutamos muchísimo”, asegura con emoción.

Hay opciones más tradicionales para vivir una despedida de soltera. Pero para Alicia, el norte tiene algo único. “El carnaval en el norte es cultura, es alegría, es agradecimiento a la Pachamama, es encuentro; se vive con una intensidad distinta, más auténtica”, explica sobre su elección. Es que resultaba lógico pensar que, si el amor se había originado en ese sitio, quisiera seguir sumando el amor de su grupo de amigas a los momentos que atesora en un lugar especial. Y, porque el norte es tan especial para la pareja, en septiembre darán el sí en un altar en Timbó Nuevo, en una finca que eligieron para celebrar con la mismas energías con que bailaron cuando se enamoraron.

Por lo pronto, desconocen qué les deparará el futuro familiar. Pero, ya sea en una familia ampliada o en una familia de dos, Jujuy seguirá siendo destino para ellos. “Me encantaría volver al carnaval para agradecer por nuestra familia y seguir transmitiendo esa tradición”, dice Alicia para cerrar.